Acabo de hacer 18 años, soy una chica normal y más bien tímida, y físicamente del montón. No es mi auténtico nombre, pero para aclararos diré que me llamo Ana.
Mi hermana Eva, es 2 años mayor. Siempre hemos tenido una confianza total y nos hemos contado todo, así que hace 5 años en una noche de verano me contó que había conocido una chica y que creía que se estaba enamorando de ella.
Un día me la presentó, era algo mayor (20 años), delgada, fibrada y con algunos tatuajes (luego resultó que tenía bastantes más), estaba claro que era lesbi por su forma de vestir y su ausencia total de maquillaje o pendientes (aunque era muy guapa). Sara era muy distinta a Eva, chica con curvas muy femenina.
Pese a su aspecto duro, resultó ser una chica simpática y maja, y me cayó bien en seguida.
Llegó el verano y un día Eva me dijo que Sara la había invitado a su apartamento de la playa, y que no sabía como decírselo a nuestros padres ya que no sabían nada de ella y mucho menos que salían juntas, sólo que eran amigas.
Así que habían pensado en que fuera con ellas y así no levantarían “sospechas”.
Al final me convenció, cuando un día me insistieron mucho las dos. Además que me encanta la playa y la verdad me divertía mucho con ellas.
Pues llegó el día, bueno, más bien la noche. El sitio era pequeñísimo, un estudio, con una cortina en donde tenía la cama, y todo lleno de cuadros raros pintados por Sara, y la verdad, bastante cutres.
El calor era terrible, y nada más llegar Sara se desnudó y corrió a la ducha seguida por Eva. Se oían sus risas y cuchicheos, y al poco salieron las dos desnudas y casi sin secarse.
Sara me dijo: anda y refréscate, si te molesta que esté desnuda puedo ponerme algo.
Yo le contesté que no, que no me molestaba, y me di una ducha, me sequé y me puse una camiseta larga.
Me llamaba la atención el cuerpo tatuado de Sara, brazo y hombro derechos y un tribal al final de la espalda. Era todo fibra, se le notaba una fanática del deporte.
Sara me dió a elegir, o dormíamos las 3 en la cama o yo en el sofá. Elegí sofá.
Se me hacía raro ver cómo Eva se metía en la cama con una tía y me sentía rara, como que sobraba, pero ellas intentaban que no fuera así colmándome de atenciones en todo momento.
El caso es que simplemente se acostaron y Sara comenzó a roncar. Al final, cansada por el viaje, acabé durmiendo.
A la mañana siguiente, me despertaron para ir a la playa. Me puse el bikini y al verme Sara me echó un piropo que me enrojeció, y provocó las risas de ellas y mía también.
Al llegar, Sara en bici y mi hermana y yo en el ciclomotor de Sara, nos dimos una buena caminata entre dunas, era muy temprano y entre las dunas acampamos, ponemos las toallas y ellas se desnudan.
Vamos, anímate, me dijo Eva, y riendo se acerca a mi, y las dos comienzan a hacerme cosquillas mientras me quitan el bikini. Yo entre risas me defiendo, pero me dejo y quedo desnuda como ellas.
¿Has visto qué hermana más bonita tengo?...ya lo veo...dijo Sara sonriendo al verme roja como un tomate, “pero si te molesta intentaré no mirarte”...
Nunca nadie me había alabado mi físico, casi no tenía pechos todavía y vivía preocupada por que al final no me “salieran”, sobre todo viendo a mi hermana. Eso me produjo una rara sensación entre corte y satisfacción; así que le dije: “no me molesta, de verdad”..y me guiñó un ojo....Eva se hizo la ofendida y en seguida se rieron y acabaron abrazadas...entonces las vi darse un beso alucinante...la imagen de ellas desnudas era turbadora.
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